Tormenta, atormentada y temporal

Fuente: Pixabay

Detrás de la ventana la robinia y el taray cruzan sus ramas desvestidas como dos enamorados abrazados en el fragor de la tormenta invernal, ella agitada, él cabizbajo, y ambos cómplices en la desesperanza de la pérdida inevitable.

A sus pies, centenares de hormigas frenéticas cargan su futuro, en forma de pequeñas larvas blancas, desde un hormiguero inundado hasta un lugar seguro, tal vez.

El vaivén de un paraguas negro ejerce de radar improvisado ante un ejército de gotas de lluvia, que despojadas eventualmente de todo camuflaje desvelan la trayectoria de su larvado ataque. Hacia abajo, hacia el tronco en descomposición de un gato de piel y pelo que acoge generoso los obuses acuosos y las correrías de algunos insectos despistados.

A este lado de la ventana, otras gotas de agua y sal pugnan por desgranarse de unos ojos apesadumbrados. Vencidas por fuerzas desconocidas dibujan una estela de terciopelo suicida durante el tiempo justo para aprender a renunciar a los juegos con pequeñas larvas y bolitas de pelo.

Publicado por Elmiro Higgs

Escribo minirrelatos y otras cosas

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