Una amistad duradera

Fuente: Pixabay

Aquí está, a mi lado en el coche, y después de 12 años sigue empeñado en que jamás aprendí a conducir. Le digo que si no te fijas bien la línea discontinua tiende a parecer continua cuando estás en movimiento, y él en sus trece de que he sobrepasado la sagrada inviolabilidad del brochazo largo…pero ¿de dónde demonios sale ese pitido?

Tantos años arrimando el hombro en las desgracias, y levantando el brazo en las alegrías para acabar enfangados en el charco de pis de un caniche. Me dice que no guardo la distancia de seguridad con los ciclistas, ¡pero si ha sido el de los pantalones estrechos el que me ha adelantado cuando estaba parado en el stop!..ese sonido ¿acaso indicará que hay un problema eléctrico?

Por no hablar del tema de la limpieza del coche. Me afea que hay restos de comida seca en los asientos, y yo le digo con más razón que un tablón de anuncios que no será comida si no se la han comido las cucarachas…y dale con el ruidito, si el cinturón lo llevo bien puesto.

Me fijo a mi derecha, levanto la bolsa de la compra del asiento y la deposito en el suelo. ¡Eso era! Estaba empezando a pensar que me había vuelto loco.

Publicado por Elmiro Higgs

Escribo minirrelatos y otras cosas

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