Fundación Ramiro Lea busca celadores

Una semana y tres horas de trabajo en la Fundación. Hoy ha vuelto a sobresaltarme un residente. Son tan silenciosos y arrastran los pies con tanto sigilo. Pueden estar 10 minutos detrás mía, a una moneda de distancia, sin hacerse notar. O permanecen tumbados sobre la alfombra del salón toda la noche y te agarran un tobillo cuando tratas de encender el interruptor entre penumbras. En cualquier caso no puedo quejarme, dan poco trabajo y no hacen ruido, y puedo dedicarme a investigar algunos misterios, como el origen de los rollos de papel que aparecen en el baño de mi habitación.

Publicado por Elmiro Higgs

Escribo minirrelatos y otras cosas

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